El CEO había decidido hacer una reunión en la casa de los chicos, para celebrar el éxito en ventas y producción que había sido el último single que habían sacado. Y para dar inicio a las dos semanas de vacaciones que tendrían, harían una especie de fiesta, si a una reunión con poca gente, música y mucho alcohol se le puede llamar fiesta. SungKyu que estrenaba novia, para envidia de todos, había invitado a su chica y a la compañera de esta. De cualquier forma ya se estaban haciendo muy cercanas a los chicos y a SungYeol no le caía nada mal una compañía femenina en la reunión. Además Briana era divertida y él pasaba buenos ratos con ella. No podía negar que le gustaba, ¿A quién no podía gustarle? Además tenía lindas piernas y las sabía lucir. A él le gustaba mucho, igual que todas las mujeres. Todas la mujeres son lindas y a SungYeol valla que le gustaban las mujeres, pero era extranjera y las extranjeras son algo raras. Sólo SungKyu se aguantaba algo así, pero él era algo raro también.
En todo caso, la reunión era algo casual; estaban los siete chicos de Infinite, el CEO, los tres managers y las dos invitadas femeninas. SungYeol esperaba que no se sintieran tan incómodas antes de que los mayores se marcharan con sus escusas familiares y ellos pudieran apoderarse de la fiesta.
Como era obvio, la fiesta se había tornado algo aburrida. A diferencia de las reuniones anteriores, en esta había dos invitadas que hacían que el ambiente se tornara algo extraño. Y es que antes SungYeol se sentía a sus anchas entre hombres, se daba el lujo de tomarse todo lo que quisiera y hacer lo que quisiera, o lo que no quisiera, porque cuando se pasaba con el alcohol no es que supiera muy bien lo que hacía; pero no le importaba porque lo disfrutaba. Pero con las dos chicas era bastante más incómodo, sobre todo por el hecho de que todos parecían incómodos también. El CEO y los managers se comportaban como personas ‘maduras’ y los chicos, hasta el mismo SungKyu que estaba con su novia, parecían todos querer dormir. En definitiva esa sería la reunión más aburrida de toda su vida.
Pero para alivio del alto, el CEO no tardó mucho en irse y detrás de él uno por uno se marcharon también los managers, no sin antes recordarle a SungKyu lo muy responsables que debían ser, que ya no eran niños y otras cosas que SungYeol ignoró como siempre.
Justo cuando la puerta se hubo cerrado con los mayores del otro lado, el ambiente se volvió mucho más cómodo. Todos parecieron acomodarse en sus puestos. Hoya sirvió más alcohol, DongWoo le subió un poco al volumen de la música y SungKyu acercó a su novia a él, mientras le secreteaba algo, escena que por supuesto al chico le pareció desagradable. Pero entre el cambió de ambiente él no supo muy bien qué hacer. Entre las opciones que se le planteaban la más razonable parecía ser Briana junto a WooHyun, pareja que no era muy grata compañía, sobre todo por lo molesto que era cuando ellos se ponían en ese jueguito infantil de “somos novios”. SungYeol miró todas las posibilidades que habían antes decidir que debía definitivamente sentarse con los mas cuerdos de la sala, y eso era mucho decir.
Y es que la situación se ponía peor mientras SungYeol decidía que hacer. De pronto todos parecía haber bebido mucho. SungKyu le hablaba de manera extraña a Laura quien estaba recostada en el pecho de este y reía de forma estúpida. Hoya y DongWoo empezaban a comportarse como un par de homosexuales comparando sus cuerpos. Y ni qué decir de SungJong y MyungSoo, ambos estaban tan borrachos que MyungSoo había caído encima del menor y este no podía levantarlo y empezaba a llorar. Era en verdad deprimente. SungYeol quería salir corriendo a su habitación y dormir. Pero no podría, nunca. Y menos sabiendo que ahí estaba WooHyun coqueteando con Briana. Él debía estar coqueteando con ella. Estúpido WooHyun.
SungYeol, los volteó a mirar justo en el momento en que la rubia rodo sus ojos y lo miró y sonrió antes de volver a mirar a WooHyun. ¿Qué se supone había sido eso? Ella no era así, no con él. SungYeol iba a volverse loco. No podía permitir que WooHyun coqueteara con la que debía ser su chica. Su chica… ¡Dios! Se había vuelto loco.
Tomó un trago grande de uno de los vasitos con alcohol en la mesa y se dirigió a dónde estaba la rubia.
—Pensé que nunca ibas a venir —dijo la chica levantando una ceja. SungYeol tuvo que respirar profundo y tomar control de su cabeza, porque ella parecía querer seducirlo sólo con mirarlo. Tenía que ser el alcohol, pero el alto la veía más linda y sexy que antes. O era quizás porque ella estaba con WooHyun y se despertaba ese instinto en él que tiene los bebes cuando les quitan algo que no usan pero saben que es de ellos. Pero Briana no era de él. SungYeol sacudió la cabeza para dejar de pensar estupideces.
—Me aburrí por allá.
—Bueno ven siéntate aquí—dijo la chica haciendo una seña en el espacio junto a ella. SungYeol se sentó mientras sentía la mirada de WooHyun seguirlo.
—¿Qué? —dijo finalmente después de sentarse.
—Nada, ¿no te puedo mirar? —respondió el mayor seguido de la risa de la rubia.
—WooHyun me estaba contando cosas de ustedes, pero ya no lo quiero escuchar más.
Estaba borracha. Sino borracha, se había pasado y mucho.
—¿Sí no me quieres escuchar entonces qué quieres hacer? —preguntó WooHyun con esa sonrisa coqueta que a SungYeol tanto le molestaba.
—No sé… —respondió la chica, pero no miraba a quien le hizo la pregunta, miraba a el alto.
—Bah… esto se puso aburrido… me iré a dormir —dijo WooHyun dirigiendo una mirada de fastidio a SungYeol y él sintió que quería asesinarlo.
—¡Lárgate tampoco quería que te quedaras! —le respondió Briana riendo.
SungYeol no podía creer lo que estaba viendo, esta mujer se había vuelto loca.
—Cálmate…
—¿No te gusta que me ría? Estoy feliz…
—Me gusta que estés feliz… —respondió el chico después de un momento de pensar. A él le gustaba verla sonreír. Su sonrisa era una de las cosas que más le gustaba ver.
Pasó una media hora en la que Briana hablaba y hablaba, SungYeol oía todo lo que decía, mientras ella le contaba sobre su vida en Colombia. Pero SungYeol no estaba muy seguro de estar escuchando todo lo que hablaba, porque entre las palabras y recuerdos de la rubia, soltaba risas y sonrisas. El chico no recordaba nunca haberla visto sonreír de tal forma. Era refrescante verla y podía sentir que su corazón latía más rápido cuando su rostro se iluminaba con ella. Ya no tenía salvación. Sungyeol se había vuelto loco, el alcohol le hacía mucho daño, le alteraba el cerebro y empezaba a pensar como WooHyun. No volvería a beber nunca más.
SungYeol sacudió la cabeza tratando de alejar los pensamientos de ella, pero fue imposible, porque por una u otra razón, ella se veía hermosa. Quizás por el aumento de la temperatura del cuerpo de la chica por causa del alcohol, pero sus mejillas se veían más rosadas y sus labios más rojos. SungYeol ya había perdido la batalla, porque se había detenido en sus labios que se movían al compás de las palabras que el chico había dejado de escuchar hacía bastante tiempo. Pero el chico sólo se dio cuenta que tan derrotado estaba, cuando noto que no podía detener las ganas que tenía de callar los labios de ella con los propios. Y como SungYeol no era una persona que detuviera sus instintos, cedió a ellos callándola con un beso.
El alto sintió como de la boca de la rubia salía ahora un suspiro quedo. Sungyeol no estaba muy seguro de qué estaba haciendo, pero ahí estaba él con sus labios sobre los de ella presionándolos suavemente. El chico sintió esa corriente en la espalda cuando notó que los labios de ella se movían bajo los de él, convirtiendo el beso en uno más personal. SungYeol trató de recordar cuando había sido la última vez que había besado a una chica de esa forma. Quizás la última vez que había tocado los labios de una chica había sido en la grabación de ese drama que no había tenido mucho rating porque era muy largo. De cualquier forma, SungYeol se sentía encantado por el sabor de sus labios y sólo pudo alejarse de ellos, porque ella lo hizo primero.
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